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Marcelo Maisonnave
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| ElRojinegro.com
29 de diciembre de 2011: el Tata en conferencia de prensa vive sus primeras horas como entrenador de Newell's. "Volví al club que me vio nacer", fueron sus palabras.
04 de enero de 2012: primera práctica de Martino en Bella Vista junto al plantel. A su término, declaró: "Todo proyecto tiene que tener la continuidad en la coherencia de la dirigencia, del cuerpo técnico, en el rendimiento de los jugadores y en los resultados".
Gerardo Daniel Tata Martino, quien vistió en más de 500 encuentros la gloriosa rojinegra, quien inmortalizó la número 8, quien brilló durante más de una década en todas las canchas del país y el continente, quien protagonizó cuatro de las seis estrellas que viste orgulloso el escudo de Newell's, quien encarna en historia y acto presente lo mejor de los valores de nuestra institución, vuelve a la casa del campeón.
Vuelve para ser técnico, pero mucho más que eso, vuelve para ser parte de una era que exigía gestos revolucionarios.
Martino eligió venir y eso exime de cualquier análisis pretendidamente profundo sobre sus cualidades humanas y su sentimiento para con Newell's. Los hombres demuestran mucho por lo que hicieron, pero muchísimo más demuestran por lo que hacen.
El Tata no se quedó cómodo disfrutando de su pasado heroico; bajó a tierra y se metió de lleno en esta lucha en la que todos somos uno, todos somos iguales.
Su carrera como técnico atraviesa un momento inmejorable, plena de éxitos en el pasado inmediato como seleccionador de la prestigiosa escuadra paraguaya. Recibió asimismo una propuesta de enorme caudal económico ni más ni menos que de la selección colombiana.
Y allí estaba parado el Tata. En su plenitud, mirando al futuro con la posibilidad de elegir su propio destino. Imagínese usted, compañero leproso. No es cuestión de comparar ni de hacer sentir mejor o peor persona a nadie, al contrario. Pero sí es cuestión de valorar a quienes nos acompañan en esta aventura que es vivir, y aún más, que es vivir amando a estos colores. Martino fue contundente.
Ese 29 de diciembre, el Tata también sostuvo, respecto de su decisión, que "estoy totalmente convencido y, con paz interior, llegamos a esta resolución”. Paz interior. ¿Fuerte, no? Pensar que este hermoso Club estuvo gobernado durante 14 años por saqueadores y destructores; hoy tenemos un técnico de altísimo prestigio e intachable corazón leproso que nos habla de "paz interior".
Cuando una persona con semejante auto-conocimiento camina la ruta que desea, no necesita vender lo que no es, disfrazar una situación con mentiras, con exageraciones. No vive para quedar bien con los demás, sino consigo mismo, lo que resulta verdaderamente trascendente.
Martino afirmó que “Newell’s atraviesa una realidad delicada”. Innegable verdad. "Es una gran alegría poder estar acá y participar, sobre todo, de un momento verdaderamente preocupante. Estamos seguros de lo que podemos aportar y confiamos en el plantel que tenemos", agregó el 04 de enero en Bella Vista. "La euforia que se da hoy empezará a ser mayor o menor cuando la pelota comience a rodar y los resultados sean positivos o negativos", completó en esa primera jornada de entrenamiento.
Quisiera corregir en algo al Tata. Creo que el término adecuado para describir este momento del pueblo leproso no es "euforia". No, no pasa por ahí. Es algo más profundo y valioso que la euforia, sentimiento de éxtasis pero fugaz y vacío, independientemente de sus causas previas y sus consecuencias posteriores.
Newell's vive con el arribo de Martino algo más parecido a un momento reflexivo, de pausa. Con el Tata en el banco todos paramos la pelota y nos pusimos a pensar, tal como hizo él a la hora de elegir venir a la lepra. Tal como él hacía cuando desplegaba talento en el Parque. Pero claro, la pausa y la reflexión por sí solas no son ni buenas ni malas. Simplemente es una instancia.
¿Qué puede transformar eso en algo constructivo, positivo? Los hechos. Siempre, siempre, los hombres nos expresamos con hechos; de eso se trata. Martino lo ha dicho constantemente en sus contactos con la prensa este mes. Pretende que cada uno trabaje con responsabilidad desde su rol, y lógicamente él no se eximió de esa obligación. Dirigentes con el traje de dirigentes, cuerpo técnico liderando el grupo futbolístico y jugadores sacrificándose en las prácticas y en la cancha.
Como nadie, Martino sabe que la mejor manera de evitar errores es que cada uno haga lo que le corresponde hacer. Newell's llegó a esta crisis justamente por haberse conducido confusamente, sin ideas, sin metas, sin ambición, sin compromiso. Todo eso vino a imprimir el Tata, pero con la limitación que le compete a su cargo de director técnico del primer equipo.
Al que le quepa el sayo, que se lo ponga. En Newell's ya era hora de que se acaben los desastres en ciertas áreas de la gestión.
El 10 de enero, el Tata brindó otra idea que va más allá del corto plazo: "El mercado de pases está mal. Salvo Vélez y River, los demás están todos de la misma manera. Pero para trabajar como lo hace Vélez hace falta un buen recorrido. Newell's iba en ese camino, pero en algún momento se cortó y hubo que empezar de nuevo. Me gustaría que el Newell's de mañana no necesite que se abra el libro de pases, que no tenga la necesidad de incorporar refuerzos. Y si recurre, que sea por algo muy puntual".
Cuánta razón tuvo Martino en decir eso. Este Club se hizo grande con trabajo, con esfuerzo, con humildad, con una mirada siempre puesta en la excelencia pero conseguida no a cualquier costo, sino sustentada en valores, que finalmente es lo que permite que un proyecto perdure y no se esfume. Newell's surgió de las entrañas de un grupo de jóvenes que jugaba al fútbol, que se habían educado bajo el ala del magistral y pionero Isaac. Eso no es lo mismo que la nada, eso no es verso, eso no se olvida ni se rifa.
Esta institución sufrió un quiebre larguísimo, de 14 años.
Pero acá estamos, de pie. El Club Atlético Newell's Old Boys expresa a la abrumadora mayoría de la ciudad, emerge como lo más profundo y transversal de la popularidad.
Disfrutemos hasta la emoción de tener en el banco de suplentes (porque al fin y al cabo, de esto se trata, de fútbol, el deporte más hermoso del mundo) a Gerardo Daniel Tata Martino. Y también, aprovechemos esta oportunidad reflexiva para encontrar nuestro espacio en Newell's, y desde allí, aportar lo mejor y más sano que surja de nuestra individualidad para el crecimiento colectivo.
Por eso soy de Newell's Old Boys
porque su garra, su destreza y su tesón
con altivez el gran Campeón
hace flamear el Rojo y Negro pabellón