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Marcelo Maisonnave
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| ElRojinegro.com
Antes que nada, felicidades para todos. Un nuevo 03 de noviembre llega a la ciudad del más popular. A todos nos pertenece este sentimiento, esta identidad irrenunciable. 108 años pasaron desde que Claudio Newell y sus compañeros decidieron fundar el Club Atlético Newell's Old Boys en honor a don Isaac Newell, el prócer inmortal que nos legó la pasión por el fútbol, el orgullo por los valores que nos comprometen y el amor por los colores que abrazamos.
No son momentos fáciles para el pueblo leproso. El flojísimo momento del primer equipo preocupa enormemente, y no parece simple encontrar la salida a la crisis. Además, este problema futbolístico agrava y pone en evidencia más que nunca las dificultades y carencias de todo tipo que sufre actualmente la institución.
Newell's atraviesa desde el 15 de diciembre de 2008 una época de transición. Por esas horas terminaba la era más oscura, nefasta, trágica y violenta de la historia entera del Club. La dictadura de 14 años del saqueador Eduardo José López terminaba, y al mismo tiempo, iniciaba una etapa diferente.
Entonces estuvimos convencidos, y lo seguimos estando, de que este tiempo es de transición. Por definición, transición significa "acción y resultado de pasar de un estado o modo de ser a otro distinto". Es un buen momento, este centésimo octavo aniversario del Club Atlético Newell's Old Boys, para analizar una serie de temas importantes.
¿De qué hablamos cuándo decimos "transición"? No pretendemos imprimirle una carga peyorativa o negativa, como si todo lo que pasara ahora fuera temporario, realizado a medias, provisorio, mediocre. Tampoco queremos decir que después de esta transición esperamos que venga el paraíso salvador. No, nada de ello.
Transición refiere a tiempos en los que absolutamente todos los socios somos responsables de construir las bases de un Club totalmente diferente al anterior, al de la dictadura que se robó todo. Tiempos en los que es imposible no vivir complicaciones y conflictos, propios de una institución tan grande como Newell's. Aquí interesa remarcar dos cuestiones: no sólo quienes gobiernan el Club son los responsables de elaborar estos cimientos, insistimos en que somos todos parte del mismo barco. Y no significa que todo lo heredado sea malo, pero hay que saber diferenciar: toda la herencia del lopecismo como gestión dirigencial es negativa; pero también hay una herencia positiva: un pueblo leproso que luchó para recuperar el Club y que está ávido de participar.
Se habla mucho estos días de la necesidad de estar unidos para sacar adelante a Newell's. No cabe ninguna duda, siempre debemos estar unidos, pero en estos malos momentos mucho más. Apoyamos absolutamente la unidad, pero como a todas las palabras, es necesario darle un contenido.
Entendemos, desde este espacio como medio partidario, que la unidad implica principalmente compromiso. La unidad no deja de ser una palabra, decíamos. ¿Cómo se demuestra, entonces, que queremos estar unidos por Newell's? Bien, creemos que si todos aumentamos un poquito, lo que se pueda, el compromiso con la institución, es una buena manera de plasmar esa unidad declamada.
¿Cómo? De cualquier manera, según el rol que cada uno pueda y quiera ocupar. El hincha, acercándose al Parque para asociarse y contribuir con su cuota. El socio, participando de las instancias democráticas como asambleas y reuniones. El que tiene tiempo, yendo al Club, para disfrutar de las instalaciones y más que nada para abrirse a las charlas y debates con otros leprosos. Los que militan en agrupaciones, redoblando esfuerzos para construir proyectos viables que busquen lo mejor para Newell's.
Y obviamente, la unidad también deben expresarla los dirigentes, el cuerpo técnico y los jugadores. De los primeros ya nos ocuparemos, pero el plantel profesional no puede evadir su responsabilidad enorme de maximizar su compromiso, su actitud dentro y fuera de la cancha, en las prácticas, en todo momento. Newell's va a empezar a ganar si la pelota entra en la red rival, y la pelota deben empujarla los jugadores.
Hay otro aspecto de la unidad, que no viene tanto de los aportes constructivos que cada uno puede brindar, sino que deriva más bien como mecanismo de defensa. Es decir, la transición conlleva una debilidad intrínseca de Newell's, porque aún no están claros los pilares sobre los cuales la institución se podrá parar de acá a 8, 15, 30 años. Por eso es necesario entender la unidad como una defensa de todos los que queremos el bien de Newell's contra aquéllos que pretenden imponer sus intereses personales.
Existen sectores concretos que están detrás sólo de sí mismos. Esta semana vimos a uno de ellos con muchísima crudeza: la policía. Esa corporación que tan buena relación tuvo con la dictadura, desde el 15 de diciembre de 2008 reclama con sus herramientas extorsivas la recuperación del poder, y del poder económico, lógicamente.
Cómo negar, por otro lado, que hay varios que añoran otras épocas... Acreedores truchos, periodistas que vivían mejor, medios de comunicación con intereses cruzados, lopecistas nostálgicos, oportunistas desestabilizadores, corruptos ávidos de una caja grande, violentos de ocasión, hasta delirantes impresentables. Una suma de factores que constantemente pugnan por acceder a Newell's. A ver, querido lector, Newell's maneja unos 70 millones de pesos por año, al menos según los presupuestos oficiales, ¿le parece que no puede ser un lugar atractivo para todo tipo de personajes?
Contra todos ellos también debemos unirnos.
De ese modo entendemos la unidad. De ahí a confundir el mensaje con una supuesta necesidad de olvidar el pasado, de dejar todo atrás, de pensar que todo da lo mismo, hay un buen trecho. Como lo sostuvimos en una nota anterior, ElRojinegro.com es independiente, pero nunca será neutral.
Y justamente porque queremos ser coherentes con nuestras ideas, es un buen día para hacer un reclamo a quienes hoy conducen el Club. Con todo lo antedicho, queda claro dónde nos situamos. Creemos, entonces, que es hora para que la actual Comisión Directiva de Newell's reaccione. Nadie pretende que la transición se transforme en una crisis aún más complicada; al contrario, queremos proteger esta etapa porque tal como dijimos es la primera post dictadura que sentará las bases para construir un Club en crecimiento.
Pero hoy, la decisión está en la mesa de los dirigentes. Está demasiado claro cuáles son las necesidades: apertura, convocatoria, escuchar las propuestas; pero a todo eso, es imprescindible sumarle una ejecución concreta. Cambios. Gestos. Un rumbo diferente.
Newell's estará mucho más unido si la Comisión Directiva entiende de una buena vez que está gobernando una institución enorme. Así como logró el salvataje económico, que fue un milagro que nadie podrá olvidar jamás, es éste un momento para lograr el salvajate futbolístico, y derivado de él, el institucional.
Hoy cuestionamos la conducción del Club, que desde nuestro humilde punto de vista, está gravemente confundida. Lo hacemos por los canales que corresponden. Por esos mismos canales, esperamos respuestas. Newell's está en juego.
Felicidades a todos nuevamente, y a trabajar por muchos años más de gloria y crecimiento.