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Rosario siempre estuvo un paso más adelante. En cuestiones futboleras fue la pionera en todo. Desde los cientos de talentos que deslumbraron a toda la patria futbolera, hasta por un folclore único e irrepetible. Fontanarrosa, Olmedo, los Bielsa, el hincha común, usó el humor popular para convertir al clásico rosarino en uno de los más apasionantes del país. A la ciudad llegaron medios de todo el mundo para saber de qué se trataba ese duelo que se jugaba una semana antes y se vivía una después. Pero algo pasó. En algún momento se cruzó una barrera de la cual ahora es muy difícil de volver. La violencia que antes era en la cancha, hoy es en la calle, en las escuelas, en los bares. El folclore divertido hoy es bandera hiriente, agravios y acusaciones que van desde la drogadicción pasando por el incesto y la homosexualidad. En medio de tanta berretada la ciudad perdió su glamour y con el le dejó paso a los que viven y hacen negocio con la pasión. Todo se confundió y el resultado es lapidario: Central suma su segundo año en la B Nacional, Newell's pena en Primera y el resto de los equipos están casi desaparecidos. ¿El futuro? Pinta más negro aún.
En los últimos días salió a la opinión pública un nuevo "supuesto caso de homosexualidad" entre dos integrantes del plantel de Newell's. El rumor, infundado, dañino y sin prueba alguna fue largado por un periodista. Pero quien lo hizo explotar fue la propia barra de Central colgando un trapo en pleno partido con Almirante Brown. Los protagonistas casi ignoraron el tema, pero el daño estaba hecho. Una familia en problemas, una esposa embarazada con riesgo de perder su hijo y nadie que se hizo responsable. Una versión que no es nueva y que ya tuvo un acto similar cuando en plena época electoral por la sucesión de Eduardo López, la ciudad amaneció pintada acusando a Guillermo Lorente de violador. El mismo daño, la misma maldad. Los mismos actores, aunque en este caso los barras del propio club. Central no le escapa a esa maldad que instala temas para dividir bajo el falso disfraz de folclore. Al pobre de Milton Caraglio le colgaron el mote de "falopero" y cuando desde la propia AFA se confirmó que era mentira, ya era demasiado tarde. EL pibe hasta tuvo que irse de Rosario. A dos de sus compañeros, también los vincularon con supuestos romances homosexuales, mientras que a un viejo capitán ya retirado hasta lo acusaron de proveer droga a los más jóvenes del plantel. Todo esto en medio de una crisis deportiva y fogoneada por los violentes de Newell's. Con el apoyo y la difusión, de un grupo de comunicadores dispuestos a todos por el simple hecho de demostrar su "amor" por uno de los dos equipos.
Así está la Chicago Argentina. Las luces se apagaron. Entre casos de doping "tapados" por dinero, delitos sexuales, contravenciones, inventos de vestuario, se fomenta el odio entre dos clubes en caída libre. La segunda ciudad más futbolera le dejó paso a una Córdoba arrolladora. Se quedó sin Copa América, sin Eliminatorias y no disfruta ni siquiera de un domingo de clásico. ¿Quién será la próxima victima?. ¿Será de Newells o de Central? No es importante y solo el tiempo lo dirá pero mientras tanto se sigue difamando a personas que con aciertos y errores deportivos juegan en sus instituciones. De seguir, ¿qué profesional de jerarquía querrá seguir su carrera en Rosario? Seguramente pocos, así esta el fútbol Rosarino.
Carta enviada por Sebastián Sanchi
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