Departamento de Lisiados

Texto extraído de "Minuto 91 - Fútbol, lo que no se ve", libro escrito por Hipólito Mario Parodi, en 1987. Impreso en editorial Amalevi, ciudad de Rosario.

Ellos... que no todo lo pueden... lo pueden todo.

Entre las actividades muy importantes que se desarrollan y tienen práctica activa en nuestro estadio del Parque Independencia, una de ellas, las del Departamento de Lisiados, contaron siempre con la preferencia y estímulo que con toda justicia son acreedores sus cultores, consecuentemente sus familiares y un hombre, el Profesor señor Luis Pino, a quién se le debe haber alcanzado, con humana dedicación e inclaudicable voluntad y ahínco, y por sobre todo con mucho amor, una posición de privilegio en el deporte de esa especialidad a niveles locales, provinciales, nacionales e internacionales.

Además (y qué enorme valor encierra) de ayudarlos a convivir... y vivir compartiendo la sociedad de la que provienen, sin exclusiones ni complejos disminuyentes.

Como ellos se lo merecen.

No estaba en la intención del que escribe estas líneas y así lo manifesté en el inicio de este libro, efectuar la mención de ningún deporte y/o personas y actividad alguna que no tuviere relación con el fútbol.

Actitud adoptada para no incurrir en la odiosa como reprochable conducta de establecer preferencias discriminatorias respecto de otros deportes, ya que todos, sin excepción ni exclusiones merecen mi respeto y admiración. Y mis elogios.

Por otra parte que la inserción de este capítulo no condice con la temática que privilegió en el título identificatorio de esta obra: Minuto 91 - Fútbol lo que no se ve.

No obstante, más adelante comprobarán que sí.

Es probable que gran cantidad de socios y simpatizantes de nuestra divisa rojinegra, tengan escaso conocimiento o, simplemente ignoren, la existencia de esta manifestación humana - deportiva - ejemplificadora  y absolutamente imbuída de un criterio de amor, solidaridad y sacrificio que supera los ámbitos del asombro y la emoción.

Asombro, porque raya lo inconcebible lo que han logrado nuestros queridos atletas lisiados a nivel participativo en competencias deportivas de todo tipo, como fruto de una dedicación y esfuerzos mancomunados, apretadamente, increíbles. Supliendo carencias irremediables, con una absoluta liberación de complejos disminuyentes, como decía, seguros de sus virtudes superlativas que nos han sabido demostrar.

Emoción tras el asombro, porque ellos sufren y gozan compartiendo sensaciones diversas, unidos, en una hermandad que no conoce limitaciones ni acondicionamientos.

Lo he advertido cuando festejan sus triunfos, contagiando con una alegría y optimismo que ahuyentan las sombras de sus imposibilidades físicas.

Ellos saben reír cuando otros lloran... saben cantar cuando otros sufren...

Y saben optimizar el porvenir cuando otros se debaten en la mediocridad y cobardía, ante el amago de un futuro incierto y desventurado.

Ellos que no todo lo pueden... Lo pueden todo.

Esta frase, que me pertenece como fruto de una espontaneidad ya lejana, ha sido adoptada como lema en esas sus misiones y tareas que no saben de timideces, inseguridades ni resentimientos.

Ellos que no todo lo pueden, nos abruman cotidianamente con acciones y ejemplos que deberían sacarnos de la mezquina indiferencia que observamos respecto de los padeceres que resignadamente sobrellevan, como secuencias de sus carencias insuperables. Y que no ocultan.

Por el contrario nos están indicando la fuerza moral de una entereza que nosotros desconocemos, aún contando, gracias a dios, con todos los factores físicos morales y de locomoción que respectivamente, no sabemos valorar en su exacta dimensión.

Ellos, asistidos de una cristiana y firme resignación que los auxilia y alentadoramente, nos están señalando, con sus actitudes y deshinibiciones, el norte luminoso de un camino sin obstáculos, de un camino de esperanza y anhelos renovados. Por eso es que lo pueden todo.

Repasando brevemente su rico historial de asombrosos éxitos deportivos de nuestros representantes, les menciono que el Departamento de Deportes para Lisiados y de rehabilitación, fue creado en 1966.

A partir de 1970 (previo un período necesario de entrenamiento hasta llegar a niveles competitivos) el profesor Luis Pino, comenzó a experimentar las primeras grandes satisfacciones que le provocaban sus atletas, y la institución a honrarse y enorgullecerse al ser receptora de los más importantes galardones obtenidos en distintos niveles, según la breve reseña que paso a desarrollar.

Susana Olarte, Graciela Gazzola, Graciela Di Simone, Ana Tizzani, Liliana Chiarada, Mary Verón, Mónica Miras, Estella Bazzichi, Elisa Franchini, Noemí Tortull, Marcela Rizzotto, entre las más destacadas, y Jorge Kozak, Héctor Bertol, Juan Vázquez, Rubén Ferrari, Oscar Valdez, Aldo Martino, Rubén Alvarez, Daniel Zamora, Pedro Ciotta, Gerardo Pertegas, en caballeros, fueron artífices, cada uno en su momento, de un logro deportivo de profundas convicciones humanas y alta moral competitiva, que dejaron para siempre inscriptos con caracteres brillantes e inolvidables sus hazañas para ejemplo y emulación de las generaciones venideras. Para el homenaje desusado de nuestra gratitud.

Aún para aquellos que las posibilidades de medios normales físicos, mentales y espirituales, no les ha permitido, no obstante, superar la mediocridad conformista en la que se debaten.

Sería interminable la mención de trofeos y distinciones y marcas de significación, incluso récords mundiales obtenidos por los atletas lisiados de Newell's.

Destaco para conocimiento y admiración de todos ustedes, la concurrencia de los mismos, representando a Rosario, la provincia de Santa Fe, incluso al país, en Campeonatos Panamericanos, Mundiales y Olimpíadas, en los siguientes países: Inglaterra, Francia, Jamaica, Perú, Estados Unidos, Brasil, Canadá, Japón, Holanda, Israel y Alemania.

En esas competencias especiales de Deportes para Lisiados, nuestros representantes obtuvieron, en resumen, las siguientes distinciones: 60 medallas en Campeonatos Mundiales, 142 medallas en Campeonatos Panamericanos, 26 medallas en Olimpíadas.

La fría expresión de las estadísticas y las voluminosas reseñas y testimonios que obran en la institución, desvanecen las más descreídas apreciaciones.

Se hasta parece imposible, irreal.

Por otras razones que contrariando mi firme determinación de no incurrir en excepciones, ajenas, como decía a la temática e intención de este Minuto 91 - Fútbol lo que no se ve, apelo al juicio de mis lectores para que determinen ellos, si estos acontecimientos excepcionales que se viven en la institución, no estaban mereciendo un lugar de privilegio en su historia, esta conmovedora historia, como decía, que muchos de nuestros socios y simpatiazantes no conocían. O conociendo, a medias.

Como es posible que tampoco tengan conciencia que nuestro Club, el Club Atlético Newell's Old Boys de la ciudad de Rosario en la República Argentina, es la única institución en el mundo que practica fútbol profesional o no profesional, que sostiene y difunde y así lo demuestra a la comunidad, esta noble y humana expresión que está a cargo del Departamento de Deportes para Lisiados.

En donde se enseña a tener fe en sí mismo. Y se aprende.

Con un gran esfuerzo, sí; con enorme sacrificio, pero también con una cuota de amor enternecedora y ejemplar.

Con fe... esa fe que se engendra en la propia filosofía de la superación, de la esperanza, que se busca en dios, y se alimenta con nuestras propias fuerzas espirituales.

Este hombre, el señor Luis Pino, y estos chicos maravillosos merecen el premio y el reconocimiento de la posteridad.

Asi lo estimo yo.

Y asi lo proclamo.

Porque ellos, que no todo lo pueden, lo pueden todo.

 
 

Newell's Old Boys

 

 


 

   



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